LA CENTRALIDAD DEL EVANGELIO EN LA ALABANZA DE LA IGLESIA.

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LA CENTRALIDAD DEL EVANGELIO EN LA ALABANZA DE LA IGLESIA.

¿Qué diferencia a un grupo musical cualquiera del grupo de músicos de la iglesia? ¿Qué diferencia un concierto en vivo de las bandas más populares de lo que hacen los miembros del equipo de alabanza en cada reunión de la iglesia? Dos preguntas que valen la pena que todo cristiano busque responder, en especial, los líderes y miembros del equipo de alabanza de todas las iglesias locales.

La respuesta no son las melodías suaves, los coros angelicales, los cancioneros antiguos, ni tampoco los efectos de sonido modernos. Lo que debe distinguir realmente el ministerio de alabanza de todas las demás agrupaciones musicales existentes es el evangelio.

El evangelio es suficiente para cada área de la vida del creyente, para cada ministerio y para la buena obra de la iglesia de Cristo; y por supuesto, la alabanza no es la excepción. Cuando el equipo de alabanza vive en esta verdad, todos ellos juntos se convierten en un agente importante en la proclamación y reflejo del evangelio cada vez que la iglesia se reúne para adorar y escuchar la Palabra de Dios.

A continuación, veamos brevemente tres formas en cómo esto tan maravilloso es posible, sí es que realmente queremos ver más la manifestación del poder de Dios en los tiempos de adoración y menos shows o desorden en nuestras reuniones de los domingos.

La centralidad del evangelio en nuestro entendimiento de Dios.

El salmista hace la siguiente declaración:

«Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia.» (Salmos 47:7 RVR1960)

Una traducción más literal a la expresión del salmista, cuando dice cantad con inteligencia, sería cantad con entendimiento (BTX IV) ¿Entendimiento de qué o qué? Para el pueblo de Israel era con entendimiento de las palabras, carácter y obras de Dios, para nosotros es eso mismo y mucho más, ya que Él se nos ha revelado plenamente por medio del glorioso evangelio en la persona y obra de Jesucristo. (2 Corintios 4:6)

Todo cantante, músico y líder del grupo de alabanza debería ser capaz de entender y articular con claridad el mensaje del evangelio tal como lo enseñan las Escrituras (1° Corintios 15:1-4), sin eso, por favor querido amigo o amiga, absténgase de ministrar al pueblo del Señor con sus palabras o instrumentos, no puede haber ninguna motivación correcta en la adoración a Dios que no sea una respuesta de amor, gratitud y devoción al entender Su precioso mensaje de salvación.

Es solo cuando el escritor de Hebreos ya ha expuesto el evangelio en su esplendor, a partir de las mismas Escrituras con toda precisión y claridad, que prosigue a declarar lo siguiente:

«Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan Su nombre.» (Hebreos 13:15 NBLA)

No hay verdadera adoración sin un entendimiento verdadero de quién es Dios, quiénes somos nosotros, quién es Jesús y cuál debe ser nuestra respuesta a Su gracia inmerecida.[1]

La centralidad del evangelio en nuestra vida.

Nunca las palabras de Isaías pasan de moda cuando expresa:

«El Señor dice: Este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración no es más que un mandato enseñado por hombres.» (Isaías 29:13 NVI)

Cuando estudiamos los profetas, encontramos un mensaje repetitivo de Dios que dice algo como: ¡Detengan la música y sus celebraciones, lo que quiero es vidas que me adoren de corazón! (Si no me crees, lee estos textos: Isaías 1: 13-14; Amos 5: 23 – 24) para el pueblo de Israel, esto significaba vivir conforme a la ley de Moisés, para nosotros, esto significa vivir acordé al evangelio de Cristo. Es contradictorio decir que entendemos el evangelio, y no vivimos acordé a ello en la semana o en el mismo día en qué nos subimos a la plataforma para liderar la adoración.

Para el apóstol Pablo, jamás la alabanza y la adoración a Dios están desconectadas de una vida que refleja el evangelio de nuestro Señor, tal como aparece en sus cartas (Efesios 5:1-21; Colosenses 3: 1 – 17).

¿Cómo puede un ministro de alabanza subirse con orgullo a liderar al pueblo de Dios? ¿Cómo pueden los músicos tocar sus instrumentos con resentimiento en sus corazones? ¿Cómo pueden los que animan al pueblo de Dios, vivir en un pecado oculto del que no tienen ni el más mínimo deseo de abandonar?  El mensaje de los profetas aún hace eco hoy: ¡Dios no quiere nuestro servicio o demostración de talento, Él desea que nuestras vidas sean acordes a Su voluntad!

La centralidad del evangelio en nuestras canciones.

El salmista declara:

Den gracias al Señor, invoquen Su nombre; Den a conocer Sus obras entre los pueblos. Cántenle, cántenle; Hablen de todas Sus maravillas. (Salmo 105:1-2 NBLA)

¿Cuál crees que es la obra más importante que debemos dar a conocer? ¿Cuál crees que es la maravilla de las maravillas que debemos cantar? Diste en el clavo, ¡el evangelio!

El evangelio es la verdad, la historia, el hecho, la obra divina más digna y poderosa de ser recordada, cantada y proclamada. El evangelio es el poder de Dios en acción para salvar a toda la humanidad (Romanos 1:16) y el grupo de alabanza tiene el privilegio de llevarlo al oído de los creyentes e incrédulos a través de canciones. Este debería ser el propósito número uno de cada planificación de canciones para las reuniones de adoración y el filtro por medio del cual se cuelan todas las canciones que tienen la etiqueta de cristianas el día de hoy.

Una canción que no considere el evangelio en ninguno de sus versos (y ni siquiera considere nombrar a Dios en sus letras) no debería ser tenida en cuenta para cantarse en nuestros tiempos de adoración, sin embargo, hoy es mucho más frecuente encontrar canciones que digan cosas como ohhh… quiero una experiencia contigo… envía tu fuego… queremos ver tu poder sobrenatural, siento Tu Mano, a una canción que transmita fielmente el mensaje del evangelio.

Nuevamente, la carta a los Colosenses y a los Efesios nos recuerdan que una de las formas de edificarnos unos a otros es a través de cantos y salmos (Ef. 5:19-20/ Col. 3: 16) y Pablo nos recuerda que a Dios le ha plácido salvar por medio de la locura de la predicación (1 Corintios 1:21) para esto existe el ministerio de alabanza, para proclamar el precioso evangelio de nuestro Señor en todas sus facetas y con diferentes melodías, para recordar a los creyentes sus preciosas promesas en Cristo, para predicar que Dios se encarnó, vivió una vida perfecta, murió en nuestro lugar, resucitó, ascendió a los cielos, está sentado en el trono y que volverá por su iglesia para salvarla de la condenación, todo por gracia, todo por fe, todo por amor. Entonces el pueblo del Señor se edificará y los incrédulos se convertirán al escuchar las Buenas Noticias de salvación, siendo entonado por toda la iglesia a una sola voz y con un solo corazón.


[1] Hemos creado toda una serie dedicada al evangelio bíblico por si deseas profundizar un poco más al respecto en el siguiente enlace: https://salmo119.org/un-evangelio-de-falsas-promesas/

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