¿POR QUÉ NECESITAS LEER TODA LA BIBLIA PARA CONOCER REALMENTE A JESÚS?

¿Por qué necesitas leer toda la Biblia para conocer realmente a Jesús?

Vivimos rodeados de historias que hacen referencia a otras historias. Una película, una novela o una serie pueden disfrutarse por sí solas, pero quien conoce la obra original descubre detalles, símbolos y significados que pasan completamente desapercibidos para los demás.

Por ejemplo, muchos disfrutan El Rey León sin saber que gran parte de su trama está inspirada en Hamlet. Otros conocen el origen de Superman sin notar que los detalles de su origen son claras referencias a la historia de Moisés. En ambos casos, conocer la historia anterior hace que la nueva historia cobre una profundidad completamente distinta.

Lo mismo ocurre con la Biblia.

Muchos leen los Evangelios y admiran los milagros de Jesús. Se sorprenden con sus enseñanzas y reconocen su autoridad. Sin embargo, pasan por alto algo fundamental: Jesús constantemente hace referencia al Antiguo Testamento para revelar quién es realmente.

Los discípulos estuvieron con Él durante años. Vieron milagros extraordinarios. Escucharon sus enseñanzas. Sin embargo, en repetidas ocasiones no entendieron lo que Jesús estaba revelando acerca de sí mismo.

¿La razón?

No estaban comprendiendo las referencias.

Y quizás ese sea también uno de los mayores problemas del cristiano moderno.

Jesús nunca quiso que leyéramos la Biblia por partes aisladas

En Marcos 6 encontramos tres acontecimientos extraordinarios: la alimentación de los cinco mil y Jesús caminando sobre el mar. A primera vista, parecen historias independientes. Sin embargo, Marcos las presenta como una sola unidad.

Después de alimentar milagrosamente a la multitud, Jesús envía a sus discípulos al otro lado del lago. Horas después camina sobre las aguas hasta llegar a ellos. Entonces Marcos hace un comentario sorprendente:

«Porque aún no habían entendido lo de los panes, sino que su corazón estaba endurecido.»

¿Por qué relaciona el milagro sobre el mar con la multiplicación de los panes? Porque ambos milagros estaban diciendo exactamente lo mismo acerca de Jesús. Los discípulos vieron los hechos, pero no comprendieron su significado.

Y el significado solo podía descubrirse mirando hacia atrás, hacia las Escrituras.

La Biblia interpreta la Biblia

Uno de los principios más importantes para leer correctamente las Escrituras es que la misma Biblia explica la Biblia.

Jesús nunca apareció desconectado de la historia de Israel. Todo lo contrario: llegó como el cumplimiento de una historia que Dios venía escribiendo desde Génesis.

Cuando alimentó a miles de personas en un lugar desierto, no estaba haciendo únicamente un acto de compasión.

Estaba recordando el momento en que Dios alimentó a Israel con maná en el desierto. Cuando caminó sobre el mar, no estaba solamente demostrando poder sobre la naturaleza.

Estaba haciendo algo que el Antiguo Testamento atribuye únicamente al Señor. El Salmo 77 describe al Dios del éxodo abriendo camino a través del mar y caminando sobre las aguas invisibles.

Incluso el detalle de que Jesús «quería pasarlos de largo» resulta extraño hasta que recordamos que Dios «pasó» delante de Moisés para manifestarle su gloria (Éxodo 33).

Por desgracia, los discípulos siguen sin ver la referencia. Ellos ven es a alguien caminando sobre el mar y se aterran creyendo que es un fantasma.

Queriendo ser más claro Jesús con ellos, entonces les habla y les dice:

«¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí! ¡No tengan miedo!» (NTV)

Cuando Jesús dice: Yo estoy aquí, en griego utiliza la expresión ego eimi, que significa: Yo Soy ¡El mismo nombre con el cual Dios se reveló a Moisés en Exodo 3: 13 – 14!

Nada de esto es casual.

Marcos está diciendo que el mismo Dios que abrió el Mar Rojo ahora camina delante de sus discípulos. Pero ellos no lo entendieron.

Jesús es el centro de toda la historia bíblica

Después de resucitar, Jesús reprendió a dos discípulos que caminaban hacia Emaús porque no habían entendido las Escrituras.

Entonces hizo algo extraordinario:

«Comenzando desde Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que las Escrituras decían acerca de Él mismo» (Lucas 24:27).

Observa lo que Jesús no hizo.

No dijo que el Antiguo Testamento fuera una colección de historias morales. No dijo que simplemente hablara de grandes hombres de fe.

Afirmó que toda esa historia apuntaba hacia Él. Algo similar declaró a los líderes religiosos:

«Ustedes escudriñan las Escrituras… y ellas son las que dan testimonio de mí» ( Juan 5:39). En otras palabras, leer la Biblia sin llegar a Cristo es perder el propósito mismo de las Escrituras. Desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios está revelando progresivamente a su Hijo.

Cada pacto, cada sacrificio, cada rey, cada profeta, cada promesa y cada acto de redención preparan el camino para comprender quién es Jesús.

El gran problema de muchos cristianos

Hoy tenemos acceso a más recursos bíblicos que cualquier generación anterior. Podemos escuchar predicaciones en cualquier momento.

Tenemos aplicaciones, comentarios, cursos y miles de libros.

Sin embargo, es posible conocer muchos datos acerca de Jesús sin conocer verdaderamente quién es. Eso fue exactamente lo que ocurrió con los discípulos.

Habían expulsado demonios. Habían predicado.

Habían visto muertos resucitar.

Habían participado en la multiplicación de los panes.

Pero Marcos dice que su corazón seguía endurecido porque no entendían lo que estaban viendo. Su conocimiento era todavía superficial.

Y el nuestro también puede serlo.

Podemos admirar los milagros de Cristo y seguir viviendo dominados por el miedo. Podemos hablar de su poder mientras vivimos llenos de ansiedad.

Podemos cantar acerca de su fidelidad y seguir dudando de sus promesas.

Todo esto sucede cuando conocemos algunos relatos bíblicos, pero ignoramos la gran historia que los une.

La Biblia habla continuamente de sí misma

Una de las razones por las que debemos leer toda la Biblia es porque ella misma afirma ser suficiente y necesaria para conocer a Dios.

Pablo escribió:

«Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia» (2 Timoteo 3:16-17).

Pedro explicó que los profetas anunciaban de antemano los sufrimientos y la gloria de Cristo (1 Pedro 1:10-12).

El autor de Hebreos declara que Dios habló durante siglos por medio de los profetas y finalmente habló por medio de su Hijo (Hebreos 1:1-2).

El salmista afirma que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pies y luz para nuestro camino (Salmo 119:105).

Pablo añade que todo lo escrito anteriormente fue escrito para nuestra enseñanza y esperanza (Romanos 15:4).

La Biblia nunca se presenta como una colección de textos independientes. Es una sola historia.

Un solo Autor. Un solo plan.

Un solo Salvador.

Leer la Biblia cambia la manera en que interpretamos nuestra propia vida

Cuando comprendemos quién es Jesús a la luz de toda la Escritura, también empezamos a entender nuestra propia historia.

Si Él es el Dios que proveyó pan en el desierto, entonces podemos confiar en su provisión cuando enfrentamos escasez.

Si Él es el «YO SOY» que libertó a Israel de Egipto, entonces también tiene poder para librarnos de la esclavitud del pecado.

Si Él es el Dios que caminó sobre las aguas, entonces ninguna tormenta escapa a su autoridad.

Si Él está conduciendo a su pueblo en un nuevo exodo hacia un nuevo cielo y una nueva tierra, entonces este mundo no es nuestro destino final.

De repente, las circunstancias dejan de ser el centro de nuestra atención. Cristo ocupa ese lugar.

Y cuando Cristo ocupa el centro, nuestra manera de vivir cambia por completo.

No leas la Biblia solo para terminar un plan de lectura

Leer la Biblia no consiste únicamente en cumplir una disciplina espiritual. Tampoco se trata de acumular conocimiento.

Leemos las Escrituras porque allí Dios se revela. Leemos la Biblia porque allí conocemos a Cristo.

Leemos la Biblia porque ella transforma nuestra manera de pensar, de sufrir, de esperar, de obedecer y de adorar.

Cada página apunta hacia Jesús.

Cada libro añade una pieza al gran retrato del Redentor. Cada promesa encuentra en Él su cumplimiento.

Por eso, el mejor lector de la Biblia no es quien simplemente conoce más información, sino quien aprende a reconocer cada vez con mayor claridad la gloria de Cristo revelada en todas las Escrituras.

La próxima vez que abras tu Biblia, hazte esta pregunta:

¿Qué está revelando este pasaje acerca de Cristo?

Porque cuanto más entiendas las referencias que Dios ha dejado a lo largo de toda la historia bíblica, más profundo será tu conocimiento de Jesús, más firme será tu fe y más fiel será tu caminar como discípulo.

La Biblia no fue escrita simplemente para informarte.

Fue escrita para llevarte a conocer, amar y seguir al Señor Jesucristo.

Visita el Blog https://blogcristoesfiel.wordpress.com/

Compartir Página

Facebook
Twitter
WhatsApp